Instantes de una Europa de ayer

Vista de Múnich desde el Este por Bernardo Bellotto, 1761. Foto: © Alte Pinakothek, Bayerische Staatsgemäldesammlungen, München.
Vista de Múnich desde el Este por Bernardo Bellotto, 1761. Foto: © Alte Pinakothek, Bayerische Staatsgemäldesammlungen, München.

Por @J_LopezVivas

La Pinacoteca Antigua de Múnich dedica una exposición especial al artista veneciano Bernardo Bellotto, que en el siglo XVIII retrató algunas de las ciudades europeas más florecientes artísticamente. 

Da un cierto escalofrío encontrarse con un cuadro de la Kreuzkirche de Dresden destruida durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763). La precisión del cuadro es de una verosimilitud brutal, que rememora aquella otra brutalidad acaecida en el mismo lugar, pero casi dos siglos más tarde, después de los bombardeos aliados de la II Guerra Mundial. Como un reportero gráfico de guerra, el pintor veneciano Bernardo Bellotto (1722 – 1780), también conocido como el “joven Canaletto” por su tío el también pintor Giaovanni Antonio Canal (1697 – 1768), logró una precisión que según los más entendidos fue la antesala artística de la fotografía. En este caso concreto, de la fotografía de guerra.

Bellotto, sin embargo, no fue un pintor de batallas ni de sus ruinas. El cuadro sobre la destrucción de la Kreuzkirche de Dresden, así como de la ciudad vecina de Pirna, fue sólo una excepción en su carrera artística. Durante su corta vida – y qué vida no es corta -, Bellotto trazó un preciso y precioso atlas de la vida urbana europea de la segunda mitad del siglo XVIII. Venecia, Roma, Florencia, Dresden, Viena, Múnich, Varsovia y San Petersburgo fueron las ciudades que no escaparon al ojo minucioso del pintor, al que ahora, la Pinacoteca Antigua de Múnich, le dedica un merecido reconocimiento bajo el epígrafe “Canaletto. Bernardo Bellotto pinta Europa”. 

Un instante en la vida de una ciudad

La exposición se abre con una sala con una cámara obscura en el centro. Es conocido que el joven Canaletto se ayudaba de ese instrumento para preparar sus vedute, es decir, sus “vistas” urbanas. El vedutismo fue un género pictórico que se desarrolló en la Venecia del siglo XVIII. Consistía en trazar paisajes urbanos con precisión topográfica y detallista hasta la extenuación: un muro, un canal, una iglesia, un grupo de personas eran representados con toda minuciosidad como en una postal de viaje. No había más narrativa ni más intencionalidad que la de mostrar un instante en la vida de una ciudad.

Bellotto, no obstante, consiguió en sus mejores momentos que estas postales avant la lettre se convirtieran en fotogramas de una película todavía por rodar; y que, obviamente, nunca llegarían a rodarse, por carecer de guión. Dentro del paisaje urbano de Bellotto no sólo importa el trazado de una iglesia, un mercado o el fondo montañoso de una ciudad como Múnich. Ese instante en la vida de una ciudad incluye también instantes en la vida cotidiana de sus habitantes, en su versión más descarnada y absurda: pues no hay sentido, no hay ficción; sólo pedazos de realidad sin conexión alguna.

Bellotto pintaba con una precisión cartográfica y topográfica que no sólo se ha demostrado dos siglos después, sino que también ha podido ser aprovechada. Para entender esto último sirva el siguiente dato: al final de la exposición se encuentra un tímido testimonio de su paso por Varsovia, ya en la última fase de su vida. Después de la II Guerra Mundial, las autoridades de Varsovia utilizaron sus pinturas como modelo para reconstruir la ciudad arrasada por los alemanes. En una sala adyacente, que despide al visitante, se muestra con instrumentos contemporáneos la precisión topográfica con que el pintor veneciano trazó su cuadro de Múnich desde la colina de Gasteig, cuidando hasta el último milímetro para que todo el espacio estuviera ordenadamente situado sirviendo como eje la Frauenkirche.

Una Europa de ayer

Bellotto vivió en las capitales artísticas más famosas de la Europa prerrevolucionaria de la Ilustración. Después de sus años de formación en Venecia, se trasladó a Dresden, capital de Sajonia, cuando ésta se encontraba en un apogeo artístico, incentivado por el príncipe elector Federico Augusto II de Sajonia, también rey de Polonia como Augusto III. El príncipe elector nombró a Bellotto pintor de la corte. Residió dieceséis años en la capital sajona hasta que hubo de abandonarla por la Guerra de los Siete Años, poco antes de que las tropas prusianas entraran y arrasaran con todo; incluso con su estudio artístico.

Fue precisamente durante la guerra, allá en 1761, cuando Bellotto residió un año escaso en la capital de Baviera, donde llegó procedente de Viena. Ese breve periodo le dio para pintar tres cuadros bajo el encargo de José Maximiliano III, príncipe elector del etéreo Sacro Imperio Romano Germánico y duque de Baviera. El artista veneciano retrató el Palacio de Nymphenburg desde dos perspectivas diferentes y captó la ciudad, en una tercera obra, desde el este. Allí se pueden apreciar la ya inexistente puerta de Auer, la Theatinerkirche y Sendlinger Tor desde el otro lado del río Isar. El contraste a esta captura idílica de una ciudad en su momento más floreciente lo ofrece la aparición, en los márgenes de la imagen, de un soldado herido, un leproso y un monje como figurantes de una escena a la que no han sido invitados.

Bellotto fue muy solicitado por varios monarcas y emperadores, como la emperatriz María Teresa I de Austria, la emperatriz rusa Catalina II la “Grande” o el último rey de Polonia, Estanislao II. La Europa que retrató Bellotto fue, por tanto, la Europa del despotismo ilustrado; es decir, la presala de la Revolución Francesa, cuando todavía era lema aquel “todo para el pueblo, pero sin el pueblo” y todo era orden y nada era caos. Como destaca Hans-Joachim Müller en el periódico Die Welt,  “el pintor del siglo XVIII todavía no vio ninguna razón para considerar una revisión del mundo eterno y el orden social tradicional. Pero fue suficiente para él, como para su cliente contemporáneo de alta cuna ilustrada, retratar la realidad de la vida en toda su plenitud contradictoria”.

La exposición “Canaletto. Bernardo Bellotto pinta Europa” se puede visitar hasta el 18 de enero de 2015 en la Pinacoteca Antigua de Múnich. Más información sobre horarios y precios, aquí. 

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